Publicada el 5 de noviembre de 2016 | Comments

Las Claves: Seguir regalando

Tras jugar un buen partido, River Plate no supo definir el encuentro y dejó dos puntos en el camino en el empate 1 a 1 ante Estudiantes de La Plata en el Tomás Adolfo Ducó

Seguir regalando: Quizá si entre semana a cualquier hincha de River le preguntaban que pensaba acerca de una igualdad ante el puntero del campeonato (teniendo en cuenta los mil inconvenientes) podría haber aceptado sin muchas dudas en su cabeza. Sin embargo, cuando se observa detalladamente los 90 minutos, se puede realizar la superioridad que tuvo la Banda y cuanto mereció ganar el partido, por lo que llevarse solamente un empate no califica siquiera como consuelo de pobres. Sobre todo, teniendo en cuenta que no es la primera vez que esto pasa y ya son cinco los partidos que el conjunto de Marcelo Gallardo comienza ganando y termina dejando puntos en el camino.

Presión alta: Si hay un aspecto clave para que cada equipo dirigido por Marcelo Gallardo sea triunfador y pueda jugar bien, ese es presionar arriba para recuperar la pelota sin darle posibilidad alguna al rival para que pueda elaborar juego. Hoy, el millonario aprovechó las deficiencias para salir jugando con claridad del arquero Daniel Sappa y los defensores platenses, para obligar a dividir la pelota y provocar que el conjunto de Nelson Vivas no pueda llegar con pelota dominada al arco contrario. Claro, también de la misma forma llegó el gol de Estudiantes tras el error de Jorge Moreira.  

Los que marcan diferencia: River Plate puede pensarse como dos equipos totalmente distintos según como aparezcan sus jugadores. Un claro paradigma es el caso del doble enlace, cada oportunidad que aprovechan Andrés D’alessandro y Gonzalo Martínez de armar juego y desequilibrar, lleva consigo a un conjunto millonario apabullador casi imposible de detener. Quizá los únicos que pueden frenar estos son los mismos jugadores que les cruza la banda roja, ya que son pocos los partidos en que son determinantes durante los 90 minutos del cotejo.

Una defensa improvisada:  Quizá si Jorge Moreira no hubiera tenido tan grosero error y Arturo Mina hubiera cerrado oportunamente en el gol de Carlos Auzqui, este punto podría haberse obviado tranquilamente. El problema es que nada de esto ocurrió. Claro, poco se le puede reclamar a un técnico que se arregló con lo que pudo ante tanto lesionado en la última línea, pero los numerosos pelotazos de Ponzio, la espalda totalmente descubierta de Mayada y el error de los ya mencionados en el empate pincharrata provocará un sinfín de charlas y debates acerca de como rearmar esta defensa que ya hace mucho no es garantía.

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