Publicada el 6 de octubre de 2014 | Comments

La lluvia, protagonista principal

River empató 1 a 1 con Boca en el Monumental, por la décima fecha del Torneo de Transición 2014 y continua como único puntero del campeonato con 22 puntos.

 

Mucho tiempo hacía que los hinchas de River estaban esperando el Superclásico de ayer. Todos querían ver un partido con un River que venía puntero con un gran nivel colectivo, ante el Boca de Arruabarrena que venía en levantada. Claro, pero nadie esperaba un partido atípico como el que se dio el pasado domingo.

En la previa los hinchas Millonarios pretendían que los dirigidos por Gallardo le dieran una lección futbolística al equipo de la Ribera, aunque claro, pocos contaban con el condimento de la lluvia torrencial que azotó a la Capital durante todo el fin de semana. La lluvia, obligó a un partido en el que predominaran los pelotazos frontales con intención de sacársela de encima y forzar el error de la defensa rival para aprovechar alguna hipotética situación neta de gol.

Los dirigidos por el ‘Vasco’, entendieron antes que River como debía jugarse el partido en esas condiciones, y aprovecharon una pelota parada para ponerse en ventaja a través de Lisandro Magallán (quien marcó su primer gol en Primera División). River, empujado por su gente, pareció mostrar una dosis de carácter e intentó arrimarse al arco de Orión de diversas maneras, pero sin la cuota de suerte necesaria para batir al valla Xeneize. 

A los 40’ del Primer Tiempo, se produjo una jugada que influiría en el posterior desarrollo del juego: Fernando Gago, capitán de Boca, se iría expulsado de manera incorrecta por un penal que a simple vista pareció correctamente sancionado, pero que luego con las repeticiones de la TV, se confirmó que fue una sanción errónea. Luego, Rodrigo Mora  fallaría desde los doce pasos.

River en el entretiempo pareció entender cómo debía jugar el partido: empezó con intenciones de enviar centros al área de Boca en busca de un cabezazo que le de la igualdad en el marcador. Los cambios de Gallardo buscaban un River con más capacidad aérea, y para eso ingresarían Boye y Pezzella (para jugar de nueve), sumados a Solari que intentaba desbordar y colocar las pelotas en la ‘olla’.

Finalmente el Millonario, que había sido superior en el trámite, llegó a la igualdad gracias al inesperado goleador Pezzella, que ganó de arriba y pescó el rebote de Orión para mandarla adentro y desatar el desahogo Riverplatense.

En resumen, y a modo de análisis, podríamos decir que River sufrió más que Boca la lluvia, ya que no pudo realizar su juego vertical, intenso y en el que predominan las asociaciones colectivas; ese juego que es su marca registrada. Lo importante y que es bueno rescatar es el carácter del equipo, que por tercer partido consecutivo arrancó abajo en el marcador (aspecto a corregir) y logró empatarlo otra vez. Como dijo el Muñeco, para matarnos deberán golpearnos varias veces.

 

Por Nacho Godoy.

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