Publicada el 29 de marzo de 2015 | Comments

Inestables (aun en el triunfo)

Fue una película muy parecida, de esas que te parece que ya viste. Y de hecho, hasta cierto momento venía igual que las anteriores, sólo que esta tuvo un final distinto. Mora cazó una pelota en el área y definió de forma fulminante para poner el 3-2 decisivo a favor de River. Un partido que se empezó ganando 2-0 y Gimnasia llegó a ponerlo 2-2. Otra vez lo mismo, otra vez los mismos errores.

Un equipo diezmado fue el que puso hoy River en cancha: faltaron varios titulares, lesionados o citados a sus selecciones, y el resultado fue un once inicial con algunas variantes. Esto queda evidenciado fundamentalmente con la línea de 3 en el fondo, que tuvo varios desajustes pero de alguna manera cumplió con lo esperable: no es fácil poner una línea defensiva tan poco trabajada.

En las jugadas puntuales de cruces y cierres, Maidana -con varios quites importantes-, Pezzella y Vega cumplieron con creces. Sin embargo, se vieron varios desajustes, como una jugada donde Nacho Fernández queda mano a mano con Chiarini y, afortunadamente, define muy mal. Igualmente, como se dijo con anterioridad, la línea de 3 poco trabajada siempre es un riesgo enorme. En este caso, a Gallardo no le quedó otra.

El mediocampo tuvo a Ponzio como eje central (hizo un gran partido) y a Rojas muy sacrificado cerrándose de volante central. Por derecha, Solari estuvo muy bien y hasta llegó al gol: puso el segundo de River. Driussi se tiró por izquierda y fue desiquilibrante: cumplió.
Pisculichi, entretanto, sigue sin ser el que fue. Le cuesta mucho generar juego, y de alguna manera, termina siendo Ponzio el que distribuye y juega, en lugar de hacerlo el exArgentinos. Hoy, el 10 de River jugó tirado por derecha por momentos y hasta alguna vez por izquierda. De hecho, alguna vez bajó a volantear, pero nunca pudo armar juego. Y ya se sabe que cuando Piscu no juega, el equipo tampoco, salvo excepciones.

Mora jugó nuevamente un partidazo, pivoteando siempre, aguantándola y sellando el resultado final favorable a River. El uruguayo está demostrando ser inamovible en este equipo, y además, está aseverando sin mediar palabra que Gallardo tuvo razón en bancarlo cuando no gravitaba en la cancha, en partidos anteriores.

Cavenaghi fue lo de siempre: lentó, pero colaborativo aguantando pelotas y pivoteando fuera del área, colaborando con el armado de juego. Sin embargo, fue el más rápido de todos en el primer gol visitante: anticipó a todos tras el rebote que dio Nico Navarro post centro de Mora. El gran capitán que tiene River en el Siglo XXI tiene sus momentos malos, pero siempre cumple con goles, lo que es muy importante en un goleador. Lleva tres en el campeonato, aún cuando jugó poco. También, nobleza obliga, hay que indicar que el “Torito” definió al bulto en una jugada muy clara con el partido 0-0: el arquero del conjunto local contuvo lo que hubiera significado el primer tanto de River.

Entraron muy bien el Pity Martínez y sobre todo Boyé, quien le dio aire fresco a un equipo que estaba aletargado por el empate parcial y lo empujó hacia la victoria. De hecho, el córner que deriva en gol de Mora, viene de un remate excepcional de Lucas que termina con una gran respuesta de Navarro.

Si bien se ganó, esto no tiene que tapar los mismos errores de siempre: River arrancó el segundo tiempo dormido. Pasó de ganarlo 2-0 a dos goles del equipo local que pusieron el empate transitorio. En esto, tuvo mucho que ver Chiarini, quien responde muy tarde en el segundo gol tripero. Sin embargo, también sacó una muy buena pelota en el primer tiempo.
Hoy, River jugó muy bien por momentos, pero quedarán dos cosas claves a corregir: el nivel de Pisculichi, que es muy importante en el armado de este equipo, y saber mantener un resultado favorable, algo que viene siendo el gran déficit del “team” en este semestre. Mientras tanto, esta noche, disfrutemos de un triunfo que fue muy trabajado.

 

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