Publicada el 22 de diciembre de 2016 | Comments

A 49 años del “hasta pronto” de Amadeo

El 22 de diciembre de 1968, en la última fecha del Nacional, Amadeo Carrizo atajaba su último partido en River. Se marchaba a Millonarios y dejaba el club de sus amores, al que volvería tiempo después como Presidente Honorario.

“Mi día más feliz en el fútbol fue cuando Peucelle me dijo: Pibe avisele a su padre que se queda en River. Y el más triste fue la derrota con Peñarol en la Final de la Libertadores”. Una declaración que pinta de cuerpo entero a Amadeo Carrizo. Toda una institución dentro de otra institución. Y un día como hoy, pero hace 49 años se despedía de Núñez el que es, para muchos de los que lo vieron atajar, el mejor portero de la historia del fútbol argentino. El último partido del triangular entre Racing, Vélez y River (habían igualado en cantidad de puntos) que definió aquel campeón Nacional del 1968, decretó también, las últimas funciones de Amadeo defendiendo el arco más grande del Mundo.

Aquel equipo era dirigido por Ángel Labruna, el entrenador que le enseñó la puerta de salida al guardametas que llevaba 24 años ininterrumpidos en el club. “Amadeo ya no está para seguir jugando” fueron las palabras de Angelito. Y al hombre que había revolucionado el puesto de arquero no le quedó otra que marcharse. “Me citaron en Suipacha 574, donde estaba la sede, Plinio Garibaldi y William Kent. Me dijeron que mi ciclo estaba terminado y que me iban a hacer un partido homenaje y que estaba la posibilidad de seguir en el club enseñándoles a los chicos. No pasó ninguna de las dos cosas. Lloré mucho ese día”. Declaraba Amadeo en una entrevista concedida a la revista El Gráfico. Lo cierto es que se despidió en un empate 1-1 frente a Vélez, en un partido en el que River se vio claramente perjudicado y que lo sentenció al segundo puesto.

Después, Amadeo se terminó siendo incorporado por Millonarios de Colombia, donde jugó dos años más y se retiró definitivamente como profesional. Pero lo realmente importante sucedió aquel 22 de diciembre de 1968: dejaba el club el arquero más determinante en la historia de nuestro fútbol. Ese mismo que introdujo el uso de guantes en el país, ese mismo que le dio una impronta al puesto, ese mismo que se animó a salir a gambetear delanteros rivales, ese mismo que descolgaba centros con una sola mano y una facilidad envidiable, ese mismo que fue el primero en colocarse delante de la barrera en los tiros libres indirectos. Dejando un legado imborrable. Ese mismo es Amadeo Carrizo, un tipo que lleva a River  bien adentro. Tan adentro que, décadas después, en 2014, retornó como Presidente Honorario de la institución.

(Visited 101 times, 1 visits today)


Autor

Estudiante de Comunicación Social y Periodismo Deportivo. Orgulloso de tener una banda roja que me cruza el alma (@WhLucasE)



Back to Top ↑






























Instagram